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Seis de ellos fueron consecutivos (1927-32,
inclusive) lo que supone un record que nadie ha conseguido
batir en los últimos 75 años. Una plusmarca
que llevó la firma de Manuel Arrillaga Arzak,
Aita Manuel, al decir de muchos el más grande
hombre de remo de todos los tiempos. Junto a él
otros dos nombres sobresalen en más de un siglo
y cuarto de historia, los de Julián Osa Arrillaga
y Juan Carlos Fontán, entrenador y patrón,
respectivamente, del segundo y más reciente periodo
de esplendor al que hemos aludido más arriba.
A Fontán le cabe, asimismo, la gloria de haber
sido durante largos años el mejor constructor
de embarcaciones, así reconocido hasta por sus
más encarnizados rivales.
De las 110 ediciones de la bandera
donostiarra, San Pedro ha estado en presente en 51.
Además, durante 14 años seguidos, entre
1986 y 1999, logró clasificarse para la tanda
de honor, otra plusmarca que obra en poder de la tripulación
morada.
En la temporada 2006, tras unos
años de cierta crisis, San Pedro logró,
con toda brillantez, el ascenso a la Liga ACT por primera
vez desde la creación de ésta.
En la temporada 2007 se participó en la Liga ACT manteniendo dignamente una posición intermedia en la tabla y manteniendo la categoría.
Este año 2008, año en el que se celebra el Cincuentenario de la fundación del Club de Remo Sanpedrotarra, hay muchas esperanzas en la actuación de su trainera. |
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Antes del C.R. Sanpedrotarra
El Club de Remo Sanpedrotarra no hizo
sino recoger el testigo de una larga tradición
de competiciones que para entonces tenía ya ochenta
años y adaptarla a estructructuras más
modernas, como eran los clubes en la década de
los años cincuenta del siglo XX.
Históricamente, Pasaia es una
de las indiscutibles cunas de la competición
remera. El angosto canal de entrada a su bahía
obligaba a que los barcos de mayor tamaño debieran
ser remolcados. Y esta actividad, denominada atoaje,
era llevada a cabo por embarcaciones de remo, tanto
de San Pedro como de San Juan, quienes debían
competir duro entre ellas para hacerse con los ingresos
derivados del servicio que prestaban.
De aquellos pretéritos tiempos,
San Pedro posee uno de los trofeos más antiguos
y singulares de todo el Cantábrico: un collar
que lleva bordados los nombres de los remeros vencedores,
rematado por una medalla que está datada en Baiona en 1878. Pero incluso antes se sabe que los sanpedrotarras
tomaron parte en desafíos. En 1880, San Pedro
se adjudicó la segunda edición de las
recién nacidas regatas de La Concha. También
se llevó las de 1899, 1906 y 1917.
Todo ello antes de que comenzara el
abrumador dominio de Aita Manuel y sus hombres, buena
parte de los cuales eran hijos y sobrinos de aquel gran
patriarca. Como hemos apuntado más arriba, vencieron
en la bahía donostiarra durante seis años
consecutivos, un record aún imbatido y al parecer,
imbatible después de tres cuartos de siglo de
vigencia. Y aún antes de la Guerra Civil, pese
a haber cambiado casi toda la tripulación, San
Pedro volvió a llevarse la última de las
banderas tricolores republicanas, la de 1935, al igual
que había hecho con la primera, la de 1931. El
estallido bélico truncó, seguramente,
una nueva racha victoriosa. Y aunque en la inmediata
posguerra, todavía con Aita Manuel, San Pedro
volvió a tener alguna actuación meritoria,
aunque sin triunfos, ahí comenzó un largo
declinar, un prolongado letargo en el que el remo sanpedrotarra
desaparecería de la elite durante cerca de medio
siglo.
La fundación del C.R. Sanpedrotarra
En mitad de ese letargo, al comenzar
la segunda mitad de los cincuenta, un rayo de luz volvió
a alumbrar el remo en este rincón del mundo.
Entre 1956 y 1957, remeros sanpedrotarras lograron hasta
diez banderas en trainerillas y bateles, entre ellas
las de los Campeonatos de España celebrados en
Santander, en el Lago de la Casa de Campo de Madrid
y en el embalse de Villarreal de Álava (hoy,
Legutiano). En ese ambiente de cierto resurgir en las
especialidades menores, cuando, además la trainera
vivía su peor crisis (sólo tres participantes
en La Concha de 1957) surge el Club de Remo Sanpedrotarra
en 1958.
Tuvo éste la virtud de mantener
con vida ese resurgir, obteniendo notorios éxitos
en trainerillas y bateles. Sin embargo, en traineras,
el retorno a la élite se hizo esperar todavía
otros casi 30 años. Decíase entonces con
cierta sorna por parte de algunos que en San Pedro “el
mundo se paró en 1935”, en clara alusión
a la última bandera ganada en Donostia. En esa
travesía del desierto fue esencial la figura
de Julián Osa, cuya paciencia y tenacidad, amén
de sabiduría remera, fueron claves para, a mitad
de los ochenta, relanzar a San Pedro, volviéndolo
a poner a la altura que merecían su historia
y su prestigio.
Y como ya no eran los tiempos en que,
aparte de La Concha, apenas había regatas de
traineras, sino que el calendario había proliferado
por doquier, la Sanpedrotarra, primero y la Libia, después,
amasaron un palmarés envidiable, en el que sobresalen,
además de cuatro nuevas banderas de La Concha
(1989,1991, 1993 y 1994), cuatro campeonatos de España,
siete de Euskadi y ocho de Gipuzkoa, cinco Ikurriñas
de Zarautz, seis G.P. Nervión y cuatro de El
Corte Inglés, amén de hacerse con la Liga
Vasca de 1994. En total, más de un centenar de
galardones, la gran mayoría del máximo
nivel. Fue una auténtica década prodigiosa.
Pero como es ley de vida, nada es eterno
y todo lo que sube baja, justo antes de cambiar de siglo
y de milenio, San Pedro entró en una crisis que
le sumió un un cierto ostracismo. Sin embargo,
como nunca es la noche más oscura que una hora
antes del amanecer, esta vez no ha hecho falta otro
medio siglo para ver de nuevo a San Pedro en el lugar
que le corresponde: la elite del remo. El año
2006 ganó con gran superioridad la Liga ACR y
tras vencer en las dos regatas de ascenso y permanencia
celebradas en Pedreña y Portugalete, San Pedro
obtenía plaza en la Liga ACT. Todo el mundo del
remo le dio la bienvenida en su retorno entre los mejores.
Hacía tiempo que se le echaba de menos.
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