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HISTORIA 
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Pasai San Pedro ha sido, a lo largo de la historia, una de las grandes potencias del remo de banco fijo, traineras, trainerillas y bateles. Sus dos momentos de máximo esplendor corresponden desde mediados de la década de los años 20 del pasado siglo hasta el estallido de la Guerra Civil, el primero; y desde la segunda mitad de los ochenta hasta casi el final de los noventa, el segundo. Tan sólo Orio le supera en el palmarés general de la bandera de La Concha, donde ha obtenido 15 triunfos, el primero en 1880 y el útimo en 1994.

Seis de ellos fueron consecutivos (1927-32, inclusive) lo que supone un record que nadie ha conseguido batir en los últimos 75 años. Una plusmarca que llevó la firma de Manuel Arrillaga Arzak, Aita Manuel, al decir de muchos el más grande hombre de remo de todos los tiempos. Junto a él otros dos nombres sobresalen en más de un siglo y cuarto de historia, los de Julián Osa Arrillaga y Juan Carlos Fontán, entrenador y patrón, respectivamente, del segundo y más reciente periodo de esplendor al que hemos aludido más arriba. A Fontán le cabe, asimismo, la gloria de haber sido durante largos años el mejor constructor de embarcaciones, así reconocido hasta por sus más encarnizados rivales.

De las 110 ediciones de la bandera donostiarra, San Pedro ha estado en presente en 51. Además, durante 14 años seguidos, entre 1986 y 1999, logró clasificarse para la tanda de honor, otra plusmarca que obra en poder de la tripulación morada.

En la temporada 2006, tras unos años de cierta crisis, San Pedro logró, con toda brillantez, el ascenso a la Liga ACT por primera vez desde la creación de ésta.

En la temporada 2007 se participó en la Liga ACT manteniendo dignamente una posición intermedia en la tabla y manteniendo la categoría.

Este año 2008, año en el que se celebra el Cincuentenario de la fundación del Club de Remo Sanpedrotarra, hay muchas esperanzas en la actuación de su trainera.


Antes del C.R. Sanpedrotarra

El Club de Remo Sanpedrotarra no hizo sino recoger el testigo de una larga tradición de competiciones que para entonces tenía ya ochenta años y adaptarla a estructructuras más modernas, como eran los clubes en la década de los años cincuenta del siglo XX.

Históricamente, Pasaia es una de las indiscutibles cunas de la competición remera. El angosto canal de entrada a su bahía obligaba a que los barcos de mayor tamaño debieran ser remolcados. Y esta actividad, denominada atoaje, era llevada a cabo por embarcaciones de remo, tanto de San Pedro como de San Juan, quienes debían competir duro entre ellas para hacerse con los ingresos derivados del servicio que prestaban.

De aquellos pretéritos tiempos, San Pedro posee uno de los trofeos más antiguos y singulares de todo el Cantábrico: un collar que lleva bordados los nombres de los remeros vencedores, rematado por una medalla que está datada en Baiona en 1878. Pero incluso antes se sabe que los sanpedrotarras tomaron parte en desafíos. En 1880, San Pedro se adjudicó la segunda edición de las recién nacidas regatas de La Concha. También se llevó las de 1899, 1906 y 1917.

Todo ello antes de que comenzara el abrumador dominio de Aita Manuel y sus hombres, buena parte de los cuales eran hijos y sobrinos de aquel gran patriarca. Como hemos apuntado más arriba, vencieron en la bahía donostiarra durante seis años consecutivos, un record aún imbatido y al parecer, imbatible después de tres cuartos de siglo de vigencia. Y aún antes de la Guerra Civil, pese a haber cambiado casi toda la tripulación, San Pedro volvió a llevarse la última de las banderas tricolores republicanas, la de 1935, al igual que había hecho con la primera, la de 1931. El estallido bélico truncó, seguramente, una nueva racha victoriosa. Y aunque en la inmediata posguerra, todavía con Aita Manuel, San Pedro volvió a tener alguna actuación meritoria, aunque sin triunfos, ahí comenzó un largo declinar, un prolongado letargo en el que el remo sanpedrotarra desaparecería de la elite durante cerca de medio siglo.

La fundación del C.R. Sanpedrotarra

En mitad de ese letargo, al comenzar la segunda mitad de los cincuenta, un rayo de luz volvió a alumbrar el remo en este rincón del mundo. Entre 1956 y 1957, remeros sanpedrotarras lograron hasta diez banderas en trainerillas y bateles, entre ellas las de los Campeonatos de España celebrados en Santander, en el Lago de la Casa de Campo de Madrid y en el embalse de Villarreal de Álava (hoy, Legutiano). En ese ambiente de cierto resurgir en las especialidades menores, cuando, además la trainera vivía su peor crisis (sólo tres participantes en La Concha de 1957) surge el Club de Remo Sanpedrotarra en 1958.

Tuvo éste la virtud de mantener con vida ese resurgir, obteniendo notorios éxitos en trainerillas y bateles. Sin embargo, en traineras, el retorno a la élite se hizo esperar todavía otros casi 30 años. Decíase entonces con cierta sorna por parte de algunos que en San Pedro “el mundo se paró en 1935”, en clara alusión a la última bandera ganada en Donostia. En esa travesía del desierto fue esencial la figura de Julián Osa, cuya paciencia y tenacidad, amén de sabiduría remera, fueron claves para, a mitad de los ochenta, relanzar a San Pedro, volviéndolo a poner a la altura que merecían su historia y su prestigio.

Y como ya no eran los tiempos en que, aparte de La Concha, apenas había regatas de traineras, sino que el calendario había proliferado por doquier, la Sanpedrotarra, primero y la Libia, después, amasaron un palmarés envidiable, en el que sobresalen, además de cuatro nuevas banderas de La Concha (1989,1991, 1993 y 1994), cuatro campeonatos de España, siete de Euskadi y ocho de Gipuzkoa, cinco Ikurriñas de Zarautz, seis G.P. Nervión y cuatro de El Corte Inglés, amén de hacerse con la Liga Vasca de 1994. En total, más de un centenar de galardones, la gran mayoría del máximo nivel. Fue una auténtica década prodigiosa.

Pero como es ley de vida, nada es eterno y todo lo que sube baja, justo antes de cambiar de siglo y de milenio, San Pedro entró en una crisis que le sumió un un cierto ostracismo. Sin embargo, como nunca es la noche más oscura que una hora antes del amanecer, esta vez no ha hecho falta otro medio siglo para ver de nuevo a San Pedro en el lugar que le corresponde: la elite del remo. El año 2006 ganó con gran superioridad la Liga ACR y tras vencer en las dos regatas de ascenso y permanencia celebradas en Pedreña y Portugalete, San Pedro obtenía plaza en la Liga ACT. Todo el mundo del remo le dio la bienvenida en su retorno entre los mejores. Hacía tiempo que se le echaba de menos.

 

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